Recogida en el aeropuerto de Marrakech con un cartel que pone tu nombre y traslado al riad.
Después del desayuno, partiremos hacia Taroudant por el Alto Atlas. Subiremos al Tizi-n-Test, situado a una altura de 2100 metros, para disfrutar de unas impresionantes vistas del desierto. A continuación, bajaremos hacia Taroudant, localidad ubicada en el valle de Sus a veces llamada "pequeña Marrakech" por la belleza y el encanto de sus zocos y plazas con los picos del Alto Altas de fondo. Alojamiento y cena en el hotel.
Atravesaremos una región de arganes y olivares apreciados por las cabras locales que a veces veremos en una de sus ramas. Cruzaremos el Anti Atlas, una zona montañosa habitada por la tribu Chleuh. Los chleuhes viven en parajes de rocas de granito y lava. Por esta zona, encontraremos algunos de los palmerales más bellos del país.En el bello valle de Ameln, está ubicado el pueblo de Tafraute, rodeado por montañas de granito rojo. Los alrededores de Tafraoute están bastante aislados del mundo exterior y su silencio e intenso contacto con la naturaleza transmiten una paz y relajación profunda. Alojamiento y cena en el hotel.
Continuaremos la ruta hasta el Tizi Kerdous (situado a 1100 m), donde pararemos para contemplar las extraordinarias vistas del océano y el Anti Atlas. Descenderemos hacia la localidad de Guelmim (Gulimime), conocida por el mercado y la feria de camellos. Seguiremos por una carretera costera hasta Sidi Ifni, un pueblo con toque hispánico cuyos colores dominantes son el azul y el blanco, que también se ve en las túnicas y turbantes. Disfrutaremos de tiempo libre para visitar el centro histórico, que es una mezcla del estilo local marroquí y el art decó. Allí se encuentran los juzgados (antigua iglesia), el Palacio Real, el antiguo consulado español y el ayuntamiento. Ifni fue en su día una base de comercio de esclavos y, más tarde, un gran centro exportador de pescado a España. En la época colonial, el pueblo se llamaba Santa Cruz de la Mar Pequeña. Alojamiento y cena en el hotel de la playa de Legzira.
La playa de Legzira (Gzira) es una magnífica bahía escondida con una arena excelente y famosos arcos de piedra que entran al mar. A continuación, pasaremos por Mirleft, una población costera conocida por deportes acuáticos como el surf. Después, haremos una parada en el pueblo de Tiznit, que se presenta como un centro de joyería bereber con un zoco dedicado a la plata (el oro se considera malvado). La joyería bereber es más que un adorno: es la identificación de un clan o una tribu; es un signo de riqueza y el reflejo de su tradición y su cultura; y también protección contra el mal de ojo. Iremos a Agadir, famoso destino turístico por sus playas arenosas en forma de media luna con agua limpia y sol casi todo el año. Agadir fue fundada en el siglo XV por mercaderes portugueses para hacer comercio con las caravanas saharianas (exportación de azúcar, algodón, salitre local, etc.). La ciudad fue reconstruida después del terremoto en 1960. Hoy día, Agadir es un puerto importante y el principal exportador de sardinas enlatadas. Durante el trayecto, tomaremos un baño en una de las playas.Por la tarde noche, llegaremos a Essaouira. Alojamiento y cena en el hotel.
Mañana libre en Esauira (Essaouira). La población tiene sus raíces en el siglo VIII como puerto para intercambio de marfil, oro y plumas de avestruz. En la década de los 60, se convirtió en una población hippie frecuentada por Jimi Hendrix. Las rosadas murallas arenosas esconden dentro una mezcla de plazas de estilo francés, arcos y calles blancas. Actualmente, se reconoce Essaouira como un centro de arte, música y artesanía. Visitaremos la medina, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2001, la plaza Moulay Hassan y el puerto. En la medina trabajan y exponen numerosos artesanos en tallado de madera. El puerto tiene su encanto, sobre todo a media tarde, cuando las flotas de pescadores regresan del mar. Essaouira también es conocida en los círculos surfistas como la ciudad africana del viento. Los amantes de las olas inundan sus playas entre marzo y septiembre.Opcionalmente y fuera de la época de cría, se pueden visitar las Islas de Mogador, una reserva natural de halcones.Alojamiento y cena en el hotel.
Por la mañana, partiremos hacia Marrakech. Iremos por una carretera que cruza todo el llano de la ciudad. Se trata de una zona muy verde de árboles de argán donde suben las cabras para comer sus hojas. Pasaremos por Chichaoua, famosa por sus alfombras en tono rojo oscuro con motivos en negro que representan personas o animales. Opcional: visita de un taller de tejido donde todavía se utilizan herramientas tradicionales y tintes naturales. Chichaoua también está ligada al azúcar, popular en toda la región y en todo Marruecos no solo por el té con menta, sino también por los famosos pasteles marroquíes. A 3 kilómetros de Chichaoua, se encuentran los restos de un acueducto que regaba las grandes plantaciones de caña de azúcar (el azúcar en su tiempo, era como moneda de cambio para la construcción de palacios).Llegada a Marrakech, la Ciudad Roja, llamada así por la arenisca de color rojizo con la que están construidos muchos de sus edificios. Alojamiento y cena en el hotel.
A la hora convenida, traslado al aeropuerto y fin de nuestros servicios.